File: ‘PM 1942-1966?’

 paul-is-deadPaul está vivo. Eso es así. McCartney no murió en noviembre de 1966. Tampoco ha sido suplantado durante 49 años por William Campbell. Paul está más vivo que nunca, y si no, mirad la cantidad de conciertos que ofrece al año con más de dos horas de duración.

La semana pasada se publicó en el diario mexicano Excelsor que Wikileaks iba a verificar una de las leyendas más controvertidas de los últimos 50 años, uno de esos tantos mitos que pululan en el inconsciente colectivo que han hecho a más de uno creer que el bajista de los Beatles fue sustituido por un canadiense tras ser arrollado por un camión en un famoso cruce entre las londinenses calles de Abbey Road y Belsize Road. El tipo en cuestión, William Campbell –todo esto según la marea de historietas inventadas en torno a la muerte de McCartney- se hizo con el primer puesto en un supuesto concurso de ‘Dobles de Paul McCartney’ que los otros tres Beatles restantes habrían realizado en el más oscuro secreto.

En pleno apogeo de la banda, tanto John, George y Ringo mantuvieron la fiel promesa de seguir en la cumbre “pasase lo que pasase” y dejar intacta la marca que tanto les había costado construir. En un hipotético presente sin Paul, los Beatles podrían haber sufrido la desintegración como banda de Pop, una devastadora cuesta abajo creativa y el no haber pasado a la historia como el grupo más influyente de todos los tiempos.

Dejando de lado esta farsa, propongo desmontar este titular evocando algunas cuestiones a tener en cuenta:

-¿Creéis que Lennon o Harrison iban a dejar a un desconocido la humillante misión de liderar los venideros y exitosos proyectos artísticos?

Si Paul murió supuestamente el 9 de noviembre de 1966, es decir, en la antesala del ‘Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band’ –obra maestra del cuarteto de Liverpool-, ¿cómo es posible que un don nadie maquinara semejante obra de arte? Se diría incluso que el falso Paul dejó crecer su bigote tras el accidente para maquillar sus diferencias físicas, algo parecido a la gruesa barba que recubre su mejilla en la etapa de ‘Let it Be’.

-¿Qué se puede decir de su legado artístico?

Además del parecido físico, su destreza como bajista zurdo, su voz, las armonías vocales o la habilidad para componer perlas como ‘Let it Be’, ‘Blackbird’, ‘Back to the USSR’, o decenas de temas en su etapa en solitario, descartan nuevamente que McCartney fuera sustituido por un doble –a menos que éste último fuera mejor que el original- en los últimos coletazos de los Beatles. Varios forenses elaboraron un estudio antropométrico para comparar los rasgos faciales del Paul actual –William Campbell- con el Paul original.

-¿Y si el juego de las portadas de ‘Sgt. Pepper’s’ o ‘Abbey Road’ o las ‘morcillas’ de algunos temas hubieran sido un divertimento de la banda para reírse de los conspiranoicos?

Ahora incluso conocemos la posible existencia de un acta de defunción levantada en el mismo lugar de la supuesta muerte del bajista pero, ¿alguien la ha visto? La información sin rigor publicada en varios medios digitales asevera el hallazgo de estos documentos que podrían confirmar la consumación de la tragedia.

-¿Un doble para evitar suicidios en masa?

Imposible, y si no, echemos la vista atrás y ubiquémonos en 1980, año del asesinato de John Lennon. Fecha clave para la reunión definitiva de la banda tras más de 10 años separados. La pérdida de Lennon truncó definitivamente el futuro de los Beatles, así que, ¿por qué 14 años antes hubiera desatado una histeria colectiva sin precedentes y no después del crimen de Chapman? Puede que el peso de la Beatlemania tuviera un recorrido todavía por explorar, pero a finales de 1966, con la emergente flota de bandas británicas que desembarcaron en Norteamérica, lo más posible es que la muerte de Paul hubiera supuesto un impacto similar a las de Joplin, Hendrix, Jones o Morrison.

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-¿Harrison en el ‘ajo’?

Otra de las teorías que refuerza esta hipótesis es la existencia del documental ‘Paul McCartney really is dead: the last testament of George Harrison’ –censurado- donde el guitarrista confiesa toda la verdad: la posible muerte de Paul guarda relación con el asesinato de Lennon, es decir, según el contenido de esta película, hacia finales de los 70 John estaba dispuesto a contar “toda la verdad” acerca del accidente de la noche del 9 de noviembre de 1966 y fue quitado de en medio para no abrir la caja de Pandora. Harrison aparentemente confesó esta información a pocos días de su fallecimiento a finales de 2001.

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Lo más sonrojante de esta publicación es que a Paul McCartney se le ha llegado a preguntar en rueda de prensa sobre si estaba vivo o si se trataba de un doble. McCartney lleva años desmintiendo –ya con humor- este bulo, pero lo más sorprendente es que ahora, aunque Wikileaks se haya desmarcado de esta falsedad, se quieran hacer públicos los documentos oficiales que corroboren que el bajista desapareció misteriosamente en la gélida noche del 9 de noviembre de 1966. Aunque todo apunta hacia la ficción y la quimera, que una leyenda de este calibre haya subsistido durante 49 años y que ahora cobre más fuerza que nunca, merece, como mínimo, un guiño el clave de humor.

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